sábado, 12 de noviembre de 2016

Cuando ya no quedan caballeros



Las mujeres hemos cambiado mucho de unas pocas décadas hacia acá, antes teníamos el rol de mujeres sumisas que se desvivían por cuidar de sus maridos por muy mala vida que le dieran.

Hoy en día somos totalmente independientes, trabajamos fuera de casa y aunque seguimos teniendo muchas tareas dentro del hogar que no hacen ellos, nuestra libertar es prácticamente total, cosa de la que me alegro porque yo creo que no podría haber vivido en otra generación mejor en este sentido.

Esto obviamente es muy positivo para nosotras, pero cuando me paro a pensar me doy cuenta de que ya no quedan caballeros, hombres de verdad de los que te abrían la puerta del coche, no dejaran que movieras un dedo o pagaban la cuenta cuando ibas de cena con él.

Es más, podría decir que ahora somos las mujeres las que más "a saco" vamos en las discotecas o en las zonas de ocio, lo que no ha cambiado es que nosotras siempre somos las que elegimos, pero hoy en día no nos cuesta mucho conocer a un tío bueno y acostarnos con él la misma noche para al día siguiente si te he visto no me acuerdo.

También hemos cambiado mucho respecto a las cuestiones del porno, antiguamente yo no recuerdo que ninguna amiga tuviera cintas de video vhs xxx y la que por una de aquellas nos hablaba de que había visto películas porno de su padre, todas decíamos que era una guarra aunque en el fondo nos moríamos por ver una polla en vivo y en directo.

No sé, creo que nos hemos vuelto demasiado guarrillas en general o al menos yo y mi entorno. Debo decir que soy una mujer de 41 años divorciada y que no me pierdo ni una. Mi experiencia con el sexo ha sido amplia y he probado prácticamente de todo; desde orgías con mi ex hasta relaciones con chicas lesbianas y todas me han gustado. Quizás mi mayor reto es el sexo anal porque aunque lo he probado, aún no le he cogido el gustillo y según me han dicho varias amigas es placentero al máximo, de hecho afirman que han tenido ya muchos orgasmos anales y que no lo cambian por el orgasmo vaginal...

También el sexo oral o las mamadas más vulgarmente dicho me enloquecen, las pollas se derriten en mi boca y me encanta el sabor del líquido preseminal, pero mucho más adivinar cuando un tío se va a correr y tragarme todo su semen, mmmmmmmm.

En fin, supongo que de esto se dan cuenta los hombres y es una pena que hayan perdido esa parte caballerosa que nos hacía sentirnos tan mujeres, no sé si esto cambiará o no pero mi consejo para los chicos es que no pierdan esta parte porque es fundamental para conquistar a una mujer.